Los peinados que llegaron para marcar la moda por cientos de años

Por: Holacio Centeno

Hola a todos, hoy estaremos escribiendo a cerca de los históricos y fabulosos peinados del  mundo de la realeza. Algunos que han marcado la moda por siglos… aquellos que han hecho historia.

Seguramente has visto a la reina Nefertiti en algún libro de historia universal, y aunque no podemos decir que sea un peinado el que frecuentemente lucia, porque siempre estaba ataviada con una especie de gorro que seguro era su corona, el peinado de «La bella ha llegado” – traducción de Nefertiti –  quien fuera la primera gran esposa real de Akenatón. Neferu Atón Nefertiti (c. 1370 a. C.-c. 1330 a. C.) fue una reina de la dinastía XVIII de Egipto, causó sensación.

El busto de Nefertiti es una de las esculturas egipcias más conocidas. A pesar de sus 3.500 años de antigüedad y conserva los colores originales.

Su belleza fue legendaria, pero tras su imagen sublime parece que su papel político y/o religioso en el desarrollo de la experiencia amarniana fue fundamental.

Según una experta en egiptología todos ellos usaban maquillaje, se lavaban, se peinaban el cabello, se ponían perfume y llevaban accesorios, pero la diferencia residía en la calidad de los materiales utilizados.

Nefertiti presenta una cabeza ovalada, debido a una manipulación artificial de su cráneo en su etapa infantil, una práctica que no era propia de Egipto pero sí de Mitani y que era rasgo de alta clase social. Nefertiti quiso que su descendencia también ostentase tal distinción y, por ese motivo, en las representaciones familiares observamos que todos los miembros, menos el faraón, tienen el cráneo ovalado.

«Gloria de su padre»

Otra hija del enigmático Egipto es la legendaria Cleopatra VII cuyo nombre significa «gloria de su padre» y  quien gobernó veintiún años (de 69 a 30 a. C.). El Egipto faraónico vivió su último período de gloria recuperando el protagonismo internacional de antaño. La última representante de una larga dinastía de faraones de origen griego, fundada a la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C., intentó devolver la estabilidad y el esplendor a un país extenuado por las sangrientas revueltas palaciegas, la corrupción y el descontento social.

Cleopatra de Egipto buscó rehacer un imperio que, controlado desde Alejandría, había llegado a incluir numerosos territorios del Mediterráneo oriental. Al hacerlo se interpuso en el camino de Roma por la supremacía en esta zona, provocando uno de los enfrentamientos más recordados de la Antigüedad.

En su camino a la gloria se cruzaron con el de la reina: el de Julio César, el de Marco Antonio y el de Octavio. Juegos diplomáticos y ardides políticos tejieron un complejo entramado en el que, sin duda, el factor humano, dominado por carismas excepcionales, determinó el desarrollo de los acontecimientos.

“La que ama su patria” fue el título que adoptó Cleopatra, quien también utilizó sus habilidades para promocionarse políticamente. Resaltando sus cualidades y su belleza; donde su peinado de cabello lacio y su corte particular han pasado a la historia de la moda manteniendo viva su imagen por miles de años al mejor estilo de los faraones egipcios.